
Foto cortesía de adm
Siguiendo con la tónica del problema del decidir…
Dan Arieli, economista “conductual” del MIT y autor de ¨Predictably Irrational: The Hidden Forces That Shape Our Decisions” – en español: “Las trampas del deseo” Editorial Ariel – sostiene en su libro que en cuanto nos toca decidir somos consistentemente irracionales la mayoría de las veces, incluso decidiendo a favor de opciones que pueden ser totalmente contraproducentes para nosotros, cosa que desde el punto de vista de la lógica y la razón no tiene ningún sentido.
Arieli expone en su libro cómo el comportamiento normal de las personas se aleja de lo que los economistas presuponen. La economía de mercado está sustentada sobre ciertas premisas básicas, dice Arieli. Primero, que somos una unidad individual y coherente. Segundo, que sabemos con relativa certeza lo que queremos y necesitamos y por lo tanto somos capaces de predecir lo que vamos a hacer en el futuro inmediato. Tercero, que nos conocemos por la información que nos brinda el cuerpo, como por ejemplo, el hambre, la sed, el dolor y el placer y que es esta información la que guía nuestras decisiones. Como afirma Arieli la economía tradicional asume que conocemos toda la información relevante acerca de nosotros mismos y que somos capaces de calcular el valor de las diferentes alternativas que se nos presentan. Somos, para las decisiones importantes, seres racionales y eso es lo que hace a los mercados eficientes.
Lo que muestran sin embargo los últimos estudios en psicología, sociología y economía, dice Arieli, es que estas premisas son falsas. Es verdad que tenemos una parte racional en nosotros, pero ésta no es normalmente la que manda. Por otra parte, esta supuesta unidad coherente que somos no lo es tal, somos en cierto sentido muchas personas a la vez, con diferentes intereses, deseos y maneras de comportarnos.
¿Cómo explicar por ejemplo el hecho de que vivimos prometiéndonos a nosotros mismos que haremos dieta y ejercicio y esta promesa desaparece como por arte de magia al contemplar un postre apetitoso? ¿Por qué nos sorprendemos comprando entusiasmados cosas que en realidad no necesitamos? ¿O por qué compramos cosas de menor calidad sólo porque están de moda, incluso siendo más costosas? No parece en efecto que estemos siendo racionales aquí, ¿verdad?
Todo esto prueba una vez más que no somos todo lo racionales que quisiéramos creer y que en la economía de mercado, así como en cualquier asunto humano entran en juego elementos, conductas, actitudes que muchas veces no podemos ni explicar ni justificar.
Estoy de acuerdo con Pascal cuando dice:
El corazón tiene razones que la razón desconoce”
Vea aquí “Somos predeciblemente irracionales” una conversación entre Eduard Punset y Dan Arieli.
Entradas relacionadas: