
Foto cortesía Infobae
Si algo nos define como seres racionales que somos es la defensa de la verdad en contra de la mentira y la falsedad. No parecería lógico que defendiéramos una creencia falsa a pesar de tener argumentos suficientes que demuestren lo contrario. De acuerdo sin embargo a como nuestro cerebro procesa la memoria muchas veces, con el tiempo, terminamos asumiendo como verdaderas proposiciones que en un momento considerábamos no creíbles o simplemente falsas.
Esto es lo que se conoce como “amnesia de origen” (source amnesia). Al pasar el tiempo olvidamos el origen de la información aprendida, lo que hace que una proposición falsa pueda, eventualmente, ganar credibilidad. La información es almacenada inicialmente en el hipocampo pero esta no se queda allí. Cada vez que es recordada nuestro cerebro la procesa de nuevo. Con el tiempo se transfiere a la corteza cerebral y es separada de su contexto original.
Este conocimiento por ejemplo es aprovechado por los políticos para explotar los falsos rumores. Ellos saben que el mensaje captó la atención del publico y que su impresión permanecerá en la memoria por mucho tiempo, incluso después de haber sido aclarada, lo que se pone en evidencia cuando comenzamos a hablar diciendo “creo que lo leí en alguna parte”
Los periodistas y los estrategas de campaña pueden dedicarse a intentar aclarar la información equivocada pero deben tomar en cuenta que al repetir muchas veces un rumor falso este tiende a ganar fuerza. Todos conocemos el impacto que tiene la propaganda sobre la mente de los consumidores, lo que es perfectamente extrapolable a la política. Los genios de la manipulación saben que “una mentira repetida 100 veces se convierte en verdad”.
De la misma manera, nuestro cerebro tiende a recordar cosas que sean compatibles con nuestras creencias previas y visión de mundo y rechazar aquellas que la contradicen. Las ideas tienden a propagarse si estas tocan aspectos emocionales. A final de cuentas, como decimos, “la gente cree lo que quiere creer”
¿Donde queda entonces esa racionalidad de la que hablábamos? Parece que a final de cuentas no somos tan racionales como quisiéramos creer.
Fuente: “Your brain lies to you”. New York Times. Junio 27, 2008
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Desde los dos primeros párrafos comencé a pensar en los políticos.
Bien cierto es eso de: repite una mentira, cuántas veces sea necesario, hasta convertirla en verdad…
También tiene un poco más de sentido el doble discurso en personas que aparentan congruencia…
Pero es por ello, somos humanos, demasiado humanos… Buen artículo
Es así. Es increíble como a pesar de haber sido aclarado el rumor todavía lo defendemos simplemente porque nuestro cerebro hizo esas conexiones en un momento determinado. Esto lo saben los políticos y los publicistas, también lo conocemos por la historia sobre todo de los regímenes dictatoriales, Goebbels ayudó a Hitler a llegar al poder explotando estos principios de la propaganda, manipulación de las masas a través de las emociones, mensajes repetidos hasta el cansancio, etc…y aquí vemos su explicación científica.
Gracias por tu comentario m4ricel4!