
Es obvio que existo, sino ¿quién es la que está escribiendo estas palabras en frente de un computador en estos precisos momentos? Sólo los psicóticos podrían tener estas dudas ¿no? ¿Y si fuera una sueño? ¿Y si todo, las palabras, la computadora, yo, el mundo, el tiempo no fuesen más que ideas en mi mente puestas en mí por un genio maligno con el único propósito de engañarme? Además, ¿con qué derecho digo yo que soy “yo”? ¿Quién es este “yo”? ¿Soy mi cuerpo o mi mente o soy el resultado de una simple conexión sináptica entre mis neuronas? Son preguntas que uno se hace de vez en cuando… sobre todo cuando esta aburrido. Pero empecemos por el principio.
Descartes inauguró la noción de subjetividad que marcó el inicio del pensamiento moderno. De acuerdo con Descartes el sujeto es este ego, este “yo” dirigido hacia el mundo. Se trata de un “yo” racional que tiene la facultad de establecerse metas y alcanzarlas, que es capaz de controlar sus emociones y disciplinarse a sí mismo. El “self” aquí es el “locus de control”, el dueño de sus acciones. No hay nada para este sujeto que no pueda alcanzar ni conocer mientras se deje guiar por la razón. Es una “mente pensante”, capaz de descifrar los misterios de la naturaleza así como un agente moral que actúa en el mundo.
Pero debemos preguntarnos: ¿qué queremos decir realmente cuando hablamos de un “self”? ¿Podemos en realidad hablar de un “self” en primer lugar? ¿Quién es este “yo” al cual me refiero cuando digo: tengo hambre, estoy triste, me engañaste, mis rodillas me duelen? ¿Quién es este “yo” cuyo objetivo primordial es alcanzar la felicidad o ser eficiente y productivo en su relación con el mundo?
Para David Hume, uno de los filósofos más importantes de la filosofía occidental, representante de la corriente empirista, no hay un “self” como tal. Si buscamos dentro de nosotros, afirma, nunca veremos un “yo”, lo que vemos es una percepción, una impresión, una experiencia, pero no al sujeto de esa experiencia. El “self” para Hume no es más que un “haz de percepciones”. Cuando estamos absortos contemplando una puesta de sol por ejemplo no hay ningún “yo” allí presente, lo que hay es una experiencia, una visión, una sensación pero no un “yo”. Es sólo cuando “salimos” de la experiencia y nos preguntamos “quién” está contemplando esa puesta de sol es que le atribuimos a alguien – a nosotros mismos – esa experiencia. Pero como dice Hume esto no es más que una ilusión. Tenemos la tendencia a adscribirle esas sensaciones o impresiones a alguien. Debe ser “alguien” el que contempla esa puesta de sol, cuando en realidad de lo único que se puede hablar es de una “visión de una puesta de sol”, una percepción. Según esto no podemos decir “yo miro una puesta de sol”, sólo podemos decir “hay una percepción de una puesta de sol”.
Fuera de la tradición filosófica occidental y siguiendo esta misma línea de pensamiento encontramos la filosofía budista. El budismo niega igualmente la idea de un self que es el sujeto de la experiencia. Para el budismo no hay un “yo” permanente al cual se le podrían adscribir todas nuestras percepciones. Lo que define a la naturaleza es el cambio permanente. Nuestro cuerpo cambia constantemente. No somos ahora lo que fuimos ayer. Nuestras células están constantemente modificándose. No somos la misma persona de hace un minuto atrás. Para el budismo, este cambio permanente que nos define hace que no podamos asumir que existe una unidad subyacente al flujo de esas experiencias.
Sin embargo, es evidente para nosotros que somos “alguien”. Que soy la misma persona que nació hace tantos años, que me llamo así, que este es “mi” cuerpo y que tengo una historia, que he tenido unas experiencias, que he recorrido un camino manteniéndome siempre yo misma. Es lo más natural del mundo para nosotros suponer que somos el sujeto al que subyacen todas esas experiencias. No sólo lo digo yo. Lo dicen también todos los que me conocen que me ven por la calle y me llaman por ni nombre. Por eso nos resulta tan incomprensible esta idea.
Pero entonces si no hay un “yo” ¿quién está teniendo estas percepciones? ¿Quién o qué está teniendo la experiencia de este cuerpo físico y estos contenidos mentales, imágenes, ideas, sensaciones, emociones? Para el budismo, al igual que para Hume, la idea del self no es más que una ilusión. Es la mente la que construye momentos de aparente estabilidad a partir de un mundo inherentemente inestable; la que está creando artificialmente momentos virtuales de permanencia a partir de un universo impermanente. Es la mente la que crea una idea de “self” de un proceso que es totalmente impersonal. Este “self” investido de cualidades que no posee, se convierte en el elemento central y dominante de la vida psíquica, confundiendo el flujo de experiencias contingentes en una entidad estable y permanente en el tiempo.
Cabe aquí la pregunta: ¿quién es entonces el que experimenta esta “ilusión” de un “yo”? Porque para engañarme a mí misma debo ser alguien. Si acepto que me engaño pensando que soy un “yo” cuando de hecho no lo soy resulta que de todas maneras soy “alguien”, alguien que se engaña a sí misma! O como el argumento del sueño: puedo pensar que todo es un sueño, que sueño que hay árboles, esta casa, esta computadora, que existo yo aquí sentada frente a la computadora, puede que todo sea un sueño, pero debo ser alguien porque sólo “alguien” sueña!
Volvemos así a Descartes. Se trata del mismo argumento que utilizó para demostrar que existe a pesar de que se engañe, a pesar de que dude acerca de todo incluso acerca de su propia existencia. Pienso, luego existo. Sólo por pensar, aún engañandome acerca de lo que pienso, si me engaño, existo. Una verdad totalmente irrefutable, ¿no es cierto?
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Muy, pero que muy, interesante tu blog. Tengo que volver a venir por aquí y visitarlo con calma!
Saludos!!
Bienvenida!
Si consideramos que somos una mente o conciencia que esta dentro de un cuerpo “separado” del mundo por una piel entonces estamos en una ilusion, pudieramos entonces pensar tambien que somos un monton de celulas individuales super organizadas con difentes funciones y especializaciones que a lo largo de la evolucion formaron un individuo. Pensar en un yo individual, separado del mundo, es como poner agua del mar en un vaso y decir esta agua tiene una personalidad, es una entidad separada e independiente. Estamos envueltos en una piel que interactua de tal manera con el exterior que sin “lo otro”, que esta fuera “nuestro”, no existieramos. Entonces el “yo” es en realidad parte de otros “yo’s”, y seria una ilusion pensar que somos un ente totalmente separado. Si existimos “junto a y gracias a” otras cosas entonces ese “yo” con el cual queremos deleitarnos es una simple decision arbitraria de nuestra mente y existe de la misma manera que se pensaba que la tierra era el centro del universo.
Existiria el “Yo” sin “Ellos” o los demas?
Roberto: eso es justamente lo que era para Descartes el alma o la conciencia, “el fantasma dentro de la máquina” una entidad separada y distinta del cuerpo y de todo lo material. Si dices: “estamos envueltos en una piel que interactúa con el exterior” estás convalidando esa tesis, aunque entiendo lo que quieres decir, que no estamos separados del mundo y pienso exactamente como tú. Somos alma y cuerpo a la vez, una totalidad en relación directa con nuestro entorno.
Es más, para Descartes poder decir o pensar en primer lugar: “Pienso, luego existo” tiene que tener un lenguaje con un significado de lo que es “pensar”, “existir” y esto es sólo posible si tienes un cuerpo y estás en el mundo y compartes un lenguaje con una comunidad de hablantes. No tengo el concepto de un “yo” si no tengo el de “tú”.
Y esto también va para Alberto: gracias a los dos por la visita y los comentarios!
ya que “vivo” soy un ser pensante, soy una dualidad de cuerpo y conciencia….
entonces, si muero, ¿dejo existir?, pues de esta manera dejo de pensar,
por lo tanto ¿que certeza tengo que dios exista?, nose mucho de descarte, la perfección de dios no me queda claro en este sentido.
nose si me di a entender, tengo problemas de fe,
mi profesor de filosofia, me enseña que la prioridad de una persona, debiese ser NO CRER EN NADA, descarte, afirma la existencia de dios,,,,por favor reponder a mi mail,,,,si alguien me entiende, pues ni yo mismo lo hago en este momento…
saludos
mbiaggini.magno@gmail.com
Hola Miguel, si piensas que eres una dualidad de conciencia y mente como pensaba Descartes entonces si mueres no necesariamente desaparecería tu conciencia porque mente y cuerpo son, bajo esta tesis, sustancias independientes una de la otra. Para Descartes por otra parte Dios es el garante de que el mundo exterior existe y de que sus ideas claras y distintas se corresponden con la realidad. Descartes “utiliza” aquí a Dios para un propósito específico que es el de probar la realidad externa y para ello Descartes tiene que asumir la perfección de Dios.
Y a veces, es así Miguel, uno no tiene claro nada! Tu profesor de filosofía puede pensar de una manera y tu puedes pensar de otra. Las respuestas las vas a conseguir dentro de tí.
Gracias por tu comentario.
Alguien pudiera explicar, el porque de soñar vividamente algo y que sucede exactamente como lo soñe
Me desperte una mañana hace pocos meses, sin comprender porque estaba en la cama durmiendo, cuando pensaba que ya me habia levantado y le abri la puerta al electricista y este entro y empezo a hacer el trabajo que le habiamos solicitado. Enseguida tocaron a la puerta y sucedio tal y como ya lo habia experimentado y que fue un sueño que para mi fue realisimo. Fue para mi algo incomprensible.
Muchas veces con intermedio de algunos años he tenido estas experiencias, que el sueño, que parece realidad, al despertar, se hace realidad.
hay solo un pequeño problema, aunque no queramos siempre nuestros conceptos y pensamientos son subjetivos, es mas se puede aceptar que algo que dude de su propia existencia exista.
ademas el pienso y luego existo, de descartes solo es una falacia para probar la existencia de la quimera (adonay).