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Archive for the ‘Religión’ Category

Era religioso EinsteinUna noticia en The Guardian habla sobre una carta de Einstein aparecida recientemente que acaba de ser subastada en Londres por la suma record de 170.000 libras esterlinas. La carta en cuestión, escrita en 1954 y dirigida al filósofo Erik Gutkind, revela la postura crítica de Einstein contra la religión, entre otras cosas allí afirma que las creencias religiosas no son más que “superticiones infantiles”.

De más está decir que las ideas de Einstein acerca de Dios y la religión siempre fueron motivo de controversia. Sus escritos, comentarios y opiniones expresadas a lo largo de los años llevaron a muchos a tildarlo de ateo. Una vez le preguntaron si se consideraba religioso, Einstein contestó:

Trata de penetrar con nuestros limitados medios los secretos de la naturaleza y vas a encontrar que detrás de todas las leyes y conexiones observadas siempre hay algo sutil, intangible e inexplicable. El venerar esta fuerza que está más allá de cualquier cosa que podemos comprender es mi religión. En este sentido soy, en efecto, religioso.

Para Einstein el ser religioso consistía en experimentar la emoción que se siente frente a la presencia del misterio en la naturaleza. Einstein sin embargo no creía en un Dios personal como el de la tradición judeo-cristiana, un Dios antropomórfico al cual se le podrían adscribir atributos humanos, que premia y castiga a sus criaturas y que espera de ellas determinado comportamiento. El Dios de Einstein era un Dios impersonal, una divinidad cósmica, una Razón o Espíritu pero no un Dios que se inmiscuye en los asuntos de los hombres:

No puedo concebir un Dios personal que influenciaría directamente las acciones de los individuos o que se sentaría a juzgar a sus criaturas. Mi religiosidad consiste en una humilde admiración ante el espíritu infinitamente superior que se revela a sí mismo en lo poco que comprendemos acerca del mundo cognoscible. Esa profunda convicción emocional de la presencia de un poder racional superior que se manifiesta en el universo incomprensible, constituye mi idea de Dios.

Si bien Einstein siempre defendió su “religiosidad” y su idea de una Presencia Divina, esta religiosidad expresaría más un sentimiento espiritual, la reverencia ante la grandiosidad del universo y su creador, que el compromiso que siente una persona por las creencias, preceptos y costumbres que dicta su religión.

Citas tomadas de “Einstein, His life and Universe” de Walter Isaacson

Foto cortesía de walkinggeek

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_41038157_einstein4Ya hemos tratado aquí en otras oportunidades lo que representaba para Einstein Dios y la religión. Del blog “Historia Divertida” tomo esta interesante entrevista que le hiciera la BBC a Gerald Holton, profesor de física y de historia de la ciencia de la Universidad de Harvard.

La de Einstein era una “religión cósmica”, afirma Holton en su trabajo “El tercer paraíso de Einstein”. Holton señala que el físico pasó de un período religioso a otro científico y finalmente a una visión del cosmos que conjugaba a ambos.

Holton tuvo un acceso único a los textos de Einstein, ya que fue designado curador de sus documentos, con el objetivo de ponerlos a disposición de la investigación científica.

El profesor Holton explicó a BBC Mundo en qué consiste el “tercer paraíso” de Albert Einstein.

Einstein hablaba mucho sobre Dios. ¿Cree Usted que creía en Dios?

Definitivamente sí. Pero debemos recordar que así como inventó su física y su estilo de vida, también inventó su religión.

Era el Dios de Spinoza, que introdujo la racionalidad en el mundo, de modo que la Naturaleza y Dios se identifican.

¿Cómo llegó Einstein a esta idea?

Esto fue resultado de un proceso. Cuando niño, recibió instrucción religiosa en la escuela a la que lo mandaron sus padres, que era católica. Pero en casa recibió también instrucción en el judaísmo.

Luego dejó de un lado este aspecto religioso, y se dedicó del todo a la ciencia. Y fue sólo bastante después en su vida, alrededor de 1929, cuando vio tanto antisemitismo, que volvió a preocuparse del tema.

En uno de sus textos (…) vemos no sólo que ha estado leyendo a Spinoza, sino un eco de lo que Spinoza escribió en el siglo XVII sobre ética, un libro que Einstein leyó y releyó muchas veces.

En ese libro Spinoza usó a Euclides como modelo, es decir, usa algunas afirmaciones como axiomas, “Dios existe”, “la naturaleza existe”, entonces, ¿cuál es la relación entre ellos?

Y luego extrae como conclusión que existe una forma de llegar a Dios a través de la naturaleza. Ahí está la conexión entre ambos y eso es lo que Einstein llamó su religión cósmica.

¿En qué consistía esa nueva visión de la religión?

Creía que la religión en el pasado respondía al miedo y en nuestros días a consideraciones éticas, con la idea de un Dios personal que nos atiende a cado uno de nosotros.

(más…)

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En este video de los años 60 Woody Allen entrevista al conocido líder evangelista de los EEUU Billy Graham. La entrevista gira alrededor del tema religioso de una manera en que sólo Woody Allen puede hacerlo. Vía Tedblog.

 

 

Aquí la segunda parte de la entrevista.

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Siguiendo con el post anterior:

La manera en que Einstein entiende a Dios y a la religión está marcada por su determinismo radical. Para el determinista el universo es un mecanismo que funciona de acuerdo a unas leyes inmutables. Una vez que el universo se pone a marchar no hay nada que pueda alterar este mecanismo. Todo está predeterminado. No hay nada que pueda interferir o violar las leyes de la naturaleza. Para Einstein todo el universo, incluso los seres humanos siguen unas leyes y principios ya preestablecidos, ni la voluntad de Dios ni la de los hombres puede modificar el curso natural de los acontecimientos:

 

Todo está determinado, tanto el principio como el fin, por fuerzas sobre las cuales no tenemos ningún control. Está determinado para los insectos así como para las estrellas. Seres humanos, vegetales, o polvo cósmico, todos bailamos al son de una tonada misteriosa entonada en la distancia por un intérprete invisible.

El determinismo de Einstein trae como consecuencia la negación del libre albedrío. Una concepción determinista del mundo no puede corresponderse con la idea de que el hombre es libre de escoger su destino. Para Einstein los seres humanos están tan causalmente determinados como el movimiento de las estrellas. El hombre no tiene libertad para escoger como va a sentir, pensar, como va a actuar. Su decisión ya está determinada de antemano por su constitución física y psicológica. No hay nada que pueda hacer para modificar su destino. Para Einstein simplemente no existe el libre albedrío:

 

En modo alguno creo en el libre albedrío en sentido filosófico. Todo el mundo actúa no solo bajo compulsión externa sino también de acuerdo a una necesidad interna. Lo que Schopenhauer decía “un hombre puede hacer lo que desee pero no puede desear lo que quiera” ha sido para mí una verdadera inspiración desde mi juventud, un consuelo constante frente a las dificultades de mi vida tanto como la de los otros, ha sido una fuente incalculable de tolerancia.

Pero entonces surge el problema: si todo ya está predeterminado, si cualquier acción está justificada por, digamos, nuestra carga genética ¿cómo introducir la responsabilidad moral? ¿Cómo vivir en sociedad sin aceptar responsabilidad moral por nuestros actos? De esta manera cualquier barbarie o acto criminal estaría justificado: yo soy así, mis genes me hicieron hacerlo.

Muchos científicos encontraron en la física cuántica la solución a este problema. Para la física cuántica no hay certezas sólo probabilidades. Bajo este esquema el hombre es capaz de escoger su destino porque la realidad se está creando constantemente. No hay nada predeterminado,  todo está abierto. Estamos constantemente construyendo nuestra realidad. No es que bajo este esquema el hombre tiene libertad para elegir, es que sencillamente NO tiene otra opción. Como dice Sartre, el hombre está condenado a elegir, por lo que cada uno es responsable moralmente por sus actos.

Sin embargo, siendo aún el propio Einstein el que sentó las bases de la nueva física, nunca terminó de aceptarla, no podía concebir la idea de un universo sujeto a probabilidades, “Dios no juega dados con el universo” decía. La solución que encontró fue la de vivir la vida “como si el libre albedrío de hecho existiera” a pesar de saber que esto no es así. La moral aquí no sería más que una conveniencia práctica, un requisito indispensable para poder vivir en sociedad: actuar, en otras palabras, como si los hombres fueran en efecto responsables por sus actos aún sabiendo que sus acciones ya están predeterminadas: “Yo sé que filosóficamente un asesino no es responsable por el crimen que comete, pero preferiría no tomar té con él”.

Esta fue la manera que Einstein encontró para reconciliar su determinismo con una vida moral.

Citas tomadas de “Einstein, His life and Universe” de Walter Isaacson 

 

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